fotografa y videografa de supercastizo

SOBRE NOSOTRAS

Nuestro coche siempre ha sido nuestro estudio creativo. Lugar predilecto por excelencia, en él se nos han ocurrido las mejores genialidades. En los trayectos desde el instituto, donde estudiábamos allá por el 2013 el Grado Superior de Técnico en Imagen, se han fraguado nuestras ideas más locas, muchos de nuestros proyectos más personales y hasta alguna de las sesiones que hoy puedes ver en nuestro blog. 

Porque la vida está llena de momentos que merecen ser recordados, vamos a poner todo nuestro cariño para que tengas un recuerdo único que dure para siempre

Beatriz Pérez

Siempre he sido una niña soñadora y creativa.

De pequeña, me gustaba inventar cuentos e historias y jugaba con mi hermano a ser la protagonista de mis propios sueños. Incluso llegué a escribir con muy poquitos años mi primera obra de teatro, donde embarqué a todos mis amigos para representarla en nuestro cuarto de juegos. Años que recuerdo muy felices y llenos de imaginación.

No tardé demasiado tiempo en tener mi primer contacto con el mundo de la fotografía. Con tan sólo 8 años me regalaron mi primera cámara de fotos, con la que aprendí a ver el mundo desde otra perspectiva. Ya en el instituto aprendí a revelar mis primeras fotos, cuando todavía no existía la era digital, y era algo que me apasionaba. Luego llegó la universidad y todo cambió: los estudios, los amigos, vivir en otra ciudad… realmente me desvinculé de la fotografía.

Al acabar la carrera de Traducción e Interpretación, me lié la manta a la cabeza y me fui a vivir a Londres. Esta experiencia me volvió a conectar con mi particular forma de ver la vida. Durante este tiempo, me di cuenta de cuánto me gustaba realmente esta profesión. Cuando regresé a España empecé a formarme hasta convertirme en fotógrafa profesional. Buen gusto, estilo y sensibilidad, son los estandartes de mis fotografías.

Estudié, entre muchas otras cosas, Iluminación de Fotografía y Cine en Filmosofía y más tarde me matriculé en el Grado Superior de Imagen, dónde conocí a la que es mi otra mitad en este proyecto vital, Chari Fernández.

 

Retrato corporativo de supercastizo Beatriz

Aunque realmente quien me enseñó lo que es valioso en la vida es mi pequeña Lucía, una preciosa niña de 3 años de pelo rubio y ojos azules llenos de luz. Un pequeño terremoto que rebosa vida y alegría por doquier, pero no siempre fue así.

Lucía nació con varias cardiopatías congénitas que todavía nos tienen en vilo. Ingresada desde que nació, con tan sólo dos meses de vida ya había sido operada tres veces, una de ellas a corazón abierto.

 

Muchos niños que nacen con este tipo de cardiopatías no superan su primer año de vida. Pero Lucía quería vivir, se agarraba a la vida con ganas y, a pesar de todas las dificultades que tuvo que soportar, siempre sonreía cuando su padre y yo le hablábamos de lo maravilloso que sería el mundo que le esperaba ahí afuera. Hoy en día formamos una preciosa familia.

 

Retrato corporativo de supercastizo Chari

CHARI FERNÁNDEZ

Mis padres siempre me recuerdan que ya desde pequeña era una niña muy avispada. Quizás tener un hermano dieciséis años mayor que yo (al que adoro por encima de todas las cosas) tenga algo que ver.

Con tres años me aprendí de memoria el cuento de Caperucita Roja y jugaba a despistar a los demás haciéndoles creer que lo leía de verdad. Pasaba cada página en el momento justo y todos se sorprendían al ver como una niña de esa edad podía leer con tanta soltura.

Creo que por eso mis padres siempre me incentivaron para que hiciera cosas creativas. Probablemente ya sabían que yo nunca podría dedicarme a algo que no me permitiese improvisar y sacar todo lo que llevo dentro. Lo intenté con el baile (lo odiaba), con las clases de pintura (que no resultaron ser lo mío) hasta que un día en casa de una amiga vi un artilugio que me fascinó: era un acordeón.

Aquel fue mi primer amor, el amor por la música, que me ha acompañado desde entonces. Una vieja guitarra de mi padre, una bandurria, un ukelele… Durante la adolescencia pertenecí a varios grupos y hasta dimos nuestros primeros conciertos. Recuerdo aquellos años como los más felices mi vida.

Llegó la universidad y con ella muchos cambios y ocupaciones que hicieron que tuviera que aparcar mis sueños de ser música por un tiempo. Estudié Turismo y Filología Inglesa y para cuando acabé llegó la crisis, así que ni trabajo ni sueños, todo se había terminado.

Pasé un año sin hacer nada y me di cuenta de que no podía seguir así. Así que un día, sin pensarlo demasiado, me matriculé en el Grado de Imagen. Fue la mejor decisión que pude tomar. Allí descubrí mi segunda pasión y una manera diferente de interpretar el mundo a través de la fotografía. Con la edición de video llegó otro gran descubrimiento, ya que podía combinar mis dos grandes pasiones (un buen video sin la melodía adecuada no sirve de nada).

Pero lo mejor de todo fue sin duda conocer a la que hoy se ha convertido en mi otra mitad, Beatriz Pérez. Desde que nos conocimos, casi no nos hemos separado. 

Ella y Lucía son mi segunda familia y sin ellas nada de esto sería posible.

tu felicidad es nuestro mayor regalo

Ahora que ya nos conoces un poquito más, sabrás por qué nos tomamos nuestro trabajo con tanto cariño y esmero. Ponemos lo mejor de nosotras en cada proyecto para que tengas un recuerdo único y tus fotos cuenten una historia inolvidable.

Si quieres que seamos tus fotógrafas o videógrafas, ponte en contacto con nosotras y cuéntanos tu idea. Estamos deseando contar vuestra historia.